Crónica de El Drogas en La Daurada (19 de Noviembre de 2022)

Barricada es historia de la música en nuestro país, indiscutiblemente. El legado que nos ha dejado el cuarteto procedente de Chantrea forma ya parte de nuestra sociedad haciendo uso de su música para reivindicar algunos de los temas más importantes y peliagudos de nuestra cultura. Su potente mensaje crítico ha perdurado con el paso de los tiempos y se ha mantenido tan vigentes como el día en que clásicos como Barrio Conflictivo o Bahía de Pasaia vieron la luz por primera vez, erigiéndose como piezas esenciales en la constante lucha de clases e intereses en nuestro territorio.

Cuatro décadas dan para mucho y es por ello que El Drogas, quien estuviese al frente de Barricada durante sus más de tres décadas de actividad, haya querido satisfacer a su público más fiel repasando una trayectoria de latidos y mordiscos, de éxitos y fracasos, de lucha y de perseverancia recopilando los temas que a muchos de nosotros nos han acompañado durante toda la vida en una gira que el vocalista ha denominado con marcada simpleza: Barricada – 40º.

El Drogas se viste de gala así para llevar este show especial a las salas de todo el país tras más de un año girando sin parar. Le acompañan los tres mosqueteros de la discordia, sus habituales compañeros de fatigas en más de una década: Eugenio Aristu «Flako» a las cuatro cuerdas, Txus Maraví a la guitarra y el enérgico Brigi Duke a los platos. Con una formación como esta os puedo asegurar que nada puede salir mal. Y no, ya ha quedado más que claro que esto no es Barricada, pero el que vaya con idea de ver a Barricada en directo ya va años tarde.

El cuarteto saltó a la palestra cerca de las 22:10h en La Daurada, unos diez minutos más tarde del horario que citaba en los carteles, y quizá fuese ese el motivo por el que dos de los clásicos de Barricada acabasen cayendo del cartel. Arrancaron tras una breve introducción a capella comandada por el propio Drogas para abrir fuego con una vitoreada En la Silla Eléctrica. Ya desde el primer minuto pusieron patas arriba al respetable con un acertadísimo repertorio que parecía centrarse, sobre todo, en sus primeros años como cuarteto.

Todo parecía indicar que Esperando en un Billar iba a ser la segunda apuesta del cuarteto, aunque El Drogas tiró por Barrio Conflictivo con la sexta puesta enganchando rápidamente con Mañana Será Igual. El versátil vocalista, en un estado de forma envidiable a sus 63 años de edad, tiró por la tangente con una contundente y demoledora Contra la Pared sin darnos cuartel en ningún momento. A continuación le tocó el turno a la pegadiza No Sé qué Hacer Contigo con la que el público se arrancó a pleno pulmón.

Jamás me imaginé viviendo un corte como Bahía de Pasaia en vivo, uno de mis temas predilectos de Barricada, y esa fue la jugada maestra del cuarteto tras No Sé qué Hacer Contigo. Solo por ese momento valía la pena la hora y pico de coche para disfrutar de esta barbaridad compositiva en vivo. Los sentimientos ya estaban a flor de piel con tan solo seis temas interpretados hasta el momento, y es que el trabajo de Txus Maraví a las seis cuerdas es tan elogiable como el del Drogas a la voz o el de sus compañeros Brigi Duke y Flako. Menudo equipazo se ha montado el bueno de Enrique Villarreal

A Toda Velocidad cayó como un rayo sobre todos nosotros, momento en que el cuarteto se adentró en su primer álbum de platino con Ninguna Bandera, uno de los cortes más significativos de su célebre Por Instinto (1991), a la que le siguió Sofokao y Deja que Esto no Acabe Nunca. El público seguía manteniendo el interés en todo momento con No Sé Bien Por Qué, Que No Me Silbes, Problemas y Víctima, antes de que el primer clásico de peso llegara a sonar. Rojo llegó como un vendaval, entrando a matar, elevando a un nuevo nivel un show que ya de por sí era excelente. El hacer de Txus a la guitarra me perforó como si de una daga se tratara, entró a matar.

Nueva tanda de clásicos los que venían por delante a continuación, desde Por Salir Corriendo hasta Campo Amargo, pasando por auténticos himnos de una época como Tentando a la Suerte y la celebradísima La Hora del Carnaval. No se dejaron nada en el tintero, repasaron prácticamente todos sus singles desde Noche de Rock And Roll hasta Pasión por el Ruido, aunque se echó en falta algo más de Balas Blancas (1992) en términos generales. Cuidado con el Perro y Objetivo a Rendir destacaron por encima de las demás, aunque disfruté como un enano de la mítica Todos Mirando, uno de esos temas que me ha acompañado a lo largo de la vida desde que tengo uso de razón.

Con Oveja Negra y En Blanco y Negro se despidieron de forma momentánea mientras el público reclamaba su presencia de nuevo coreando el pegadizo estribillo de Esta Noche. Como no podía ser de otra forma, la banda regresó al escenario para rendir homenaje a su propio legado con la imprescindible Esta es una Noche de Rock & Roll, que la banda prácticamente calcó a la perfección. Mucha atención al bueno de Flako a las cuatro cuerdas cuando le veáis en vivo interpretando este tema, os cautivará por completo. La complicidad entre el Drogas y Brigi es algo que se palpa desde bien lejos, y eso es algo que uno puede apreciar a simple vista viéndoles sobre las tablas. Con Animal Caliente hicieron que el público se uniese más si cabe antes de soltar la última bomba de la noche, No Hay Tregua, con la que de nuevo hicieron volar La Daurada por los aires antes de abandonar el escenario.

Pero el público aún no tenía suficiente, aún necesitábamos otro chute de Barricada antes de abandonar el edificio. Aquella noche ya era improbable que Lentejuelas cayese, ese es otro de los himnos que echamos en falta, pero por suerte Flako, Brigi, Txus y el Drogas volvieron de entre las sombras para deleitarnos con el último corte de la noche, Esta Noche. Y es que, además de ser una noche de rock and roll, aquella noche no era para andar por esas calles.

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